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viernes, 9 de mayo de 2014

LA SANADORA

Este blog tiene la intención de dar a conocer mis relatos, por eso no habia hecho entrada ninguna de mi libro LA SANADORA, pero ahora que el segundo ya se ha publicado... creo que lo primero que debo de hacer es dedicar una entrada a esta novela tan entrañable para mi. Entrañable porque fué la primera, porque me sumergí en su escritura y emergió como de la nada, y porque me dió muchos buenos momentos y me los sigue dando, y porque cada uno e sus personajes.. tiene un poquito de mi.

Hace ya tiempo... se lo debía... y... Aquí está. 

LA SANADORA



SINOPSIS: 

Blanca, nacida en pleno siglo XIII,  es uno de los miembros del pequeño grupo que consiguió huir del castillo de Montsegur antes de que la inquisición aniquilara a los cataros que allí se refugiaban. Poseedora de una extraordinaria inteligencia, lucha por encontrar un sitio en una época en la que la mujer es considerada un ser inferior y la cultura está en manos del hombre. A través del estudio y del trabajo, amparada por la gente que la rodea, sabe enfrentarse a los numerosos obstáculos que se oponen a su vocación médica, ofreciendo al mundo una muestra de que las mujeres son capaces de involucrarse en campos que parecían propiedad exclusiva de los hombres.



 
 



 




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Y estos son los textos que leyeron mis buenos amigos Inmaculada y Juan Carlos

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Inmaculada López 

La Sanadora de Toñi Gago



            Cuando hace unos meses, Toñi me contó que había escrito una novela no me sorprendió a pesar de que no tenía ni idea de ello, porque siempre he considerado a Toñi una mujer sensible, inteligente, emprendedora, dispuesta asumir riesgos y con una rica vida interior. Descubría en ese momento la última faceta de mi amiga. De hecho, Toñi ha creado ya de muchas formas.


Cuando hace menos tiempo me pidió que le presentara el libro en sociedad. Pensé como las mujeres de Almodóvar ¿Qué hecho yo para merecer este honor? Sólo se me ocurren dos respuestas: la primera, mi amistad con la autora y su familia; la segunda, mi condición de lectora empedernida y contumaz, sobre todo de novelas, y mi afición –compartida con la autora- por la novela histórica. Dicho esto, no pienso volver a hablar de mí. Hoy el protagonismo lo merece Toñi Gago y su criatura de papel, La Sanadora.


¡Qué bonitas novedades, en medio de las dificultades de estos tiempos! Hoy estamos aquí para celebrar la publicación de una nueva novela de una nueva autora. Son buenas noticias sobre todo en unos momentos en que hay tantas incertidumbres acerca de cuál será el porvenir de los libros y cómo sobrevivirá la cultura literaria. El hábito solitario y paciente de leer, que exige disciplina y costumbre, pero que una vez que se adquiere se convierte en un don de incalculable valor.


Como tantas veces ocurre, uno escribe para compartir con el lector una parte de si mismo y para sugerir cómo hacer un mundo mejor. Toñi se apropia de la historia (la de los cátaros, el Temple, la vida del siglo XIII en Toledo o Burgos,...) para pensarla y rehacerla con las preocupaciones de hoy, planteándose el lugar que han ocupado históricamente las mujeres en la sociedad. Toñi se apropia de la historia de una mujer del siglo XIII y, con ella, la historia medieval se convierte en actual; y el antes en ahora. Su Blanca es una mujer, nacida en un tiempo equivocado que no puede aceptar su inteligencia y su rebeldía. Es una mujer que es duramente golpeada, sin que ello le reste ni un ápice de su bondad natural, de su ansia de libertad y de su capacidad de alegría. Así, la protagonista transita sin desfallecimiento, valiente, regalando a los que lo necesitan consuelo y esperanza.



Y Toñi cuenta esta historia desde el punto de vista de los personajes que no salen en los libros de Historia; comprometiéndose con las causas justas a través de la recuperación de la memoria de las mujeres, de los diferentes y de los humildes. Pero sobre todo de las mujeres, tan maltratadas en esos años; y también ahora.


La novela sirve al progreso moral porque, con ella, los lectores percibimos como injustas las violaciones que los personajes sufren en su vida y aprendemos a aborrecer esos atropellos. Toñi –a través de su protagonista- nos deja claro cómo hacer un mundo mejor: con amor, con generosidad, respeto y tolerancia. Amor no sólo entre amantes (esto sería lo previsible), sino como ejercicio de generosidad y solidaridad entre miembros de una especie (la Humanidad) que está embarcada en un mismo proyecto (la vida). En este sentido, ha sabido hacer elegir bien a su personaje. De cuántas capacidades está dotada, Blanca destina su inteligencia y bondad al oficio de sanar. Se trata de Amor con mayúsculas y de respeto, entendido como lo hacían nuestros mayores, sin el cual no hay sociedad, y que conlleva a la tolerancia, que siempre implica respeto a lo diferente.


La Sanadora busca las zonas de civilización, a veces con un idealismo excesivo, pero que reconforta al lector, mostrando un universo amable, de calidez instintiva y cordial.


La autora, por último, a través de su relato, nos da una lección del mejor feminismo: el que no excluye a los hombres, sino que los contempla como compañeros de viaje. ¡Qué lejos está este ejemplo de la ignorancia de algunas “miembras paritarias” de nuestra sociedad actual! Es así como la mujer puede conquistar el lugar que le corresponde: por el puro ejercicio de su libertad.


La Literatura (como todo arte) es un esfuerzo de la imaginación. Consiste en ver y darle forma con palabras a un mundo que sólo existe en la imaginación del autor. Convencida de que se aprende haciendo, poniendo en práctica, Toñi ha escrito la novela que a ella le hubiera gustado leer. Ha creado un relato honesto, artesanal en el mejor sentido del término, en el que se percibe la aventura que ha supuesto para ella esta tarea y su diversión. Se ha revelado una fabuladora nata, a la manera de los ancestrales contadores de cuentos de la tradición oral, de los creadores de unas historias que se pueblan de personajes que no se resignan a su suerte, que pelean por ella, que no se dejan vencer por la arbitrariedad ni por la injusticia. Tiene la frescura de las primeras obras. Es una narración veloz, que se transita, sin pausa, fácilmente por el lector.


Es un ejemplo de texto en el que se anticipan acontecimientos. El final es un dato dado, y la consecución de la obra consiste en ir desvelando cómo los acontecimientos han ido deviniendo hasta llegar a esa situación. Literatura anticipatoria, en la que la autora se sitúa al final de los hechos y, como si de la propia tradición oral se tratara, nos cuenta su historia. Es una manera de hacer que ha sido perpetuada por la literatura popular. Así, la historia comienza por lo que no deberíamos saber para más tarde ir reconstruyéndola. La narración nos lleva a averiguar como librarse de ese futuro, que aún no se ha producido, pero que ya está escrito.


Para finalizar mi intervención, vuelvo a lo importante: la novela de Toñi Gago (gracias por dejarme que la presente, ha sido un honor para mí). Como no desvelo nada, no se me ocurre mejor manera de animarles a leerla que comenzar a hacerlo aquí. La historia comienza con las siguientes palabras:


“Toledo, marzo de 1271



Voy a morir..., lo sé, y tengo miedo,...”



Muchas gracias por su atención.

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Juan Carlos Padilla

LA SANADORA  de Toñi Gago



Estamos ante la ópera prima de una autora sobre la que surge, a bote pronto, una primera impresión: imaginación.


Porque se trata de una narración imaginativa, acerca de una mujer pionera, allá por el siglo XIII, rebelde, disconforme con el status quo, revolucionaria, al fin. Una mujer equivocada de época, ambiciosa de conocimiento, disconforme con las normas imperantes. Un ser humano raro, de esos que se interrogan a sí mismos en busca de los porqués de las cosas, que se cuestionan los usos derivados de las costumbres y apuestan por derribar  barreras, por despertar conciencias, por derogar letargos. Allá, en plena Edad Media, cuando aún reinaba el terror, la superchería, el enfoque integrista de la religión, cuando la Inquisición disfrazaba de justicia sus venganzas, cuando el ansia de conocer era sojuzgada por el equívoco respeto a un legado, Blanca Felié aparece como su nombre en medio de la oscuridad, dispuesta a agitar conciencias, a reivindicar unos derechos que sólo se reconocerían a las mujeres muchos, muchísimos siglos después. 


Y Toñi Gago nos explica los porqués. Hoy, en pleno siglo XXI, los ciudadanos de este llamado primer mundo nos podemos sorprender de aquella situación, cierta, lacerante, injusta, hasta casi  caricaturesca, pero lamentablemente cierta. Y extensible al mundo del conocimiento, de la ciencia, de la filosofía, del saber humano, en definitiva. Que quizá nos haya hecho perder diez siglos, como civilización, y seguramente ha dejado un cierto poso en algunas conciencias. Pero siendo esto triste, no es lo relevante. Porque a día de hoy, la situación de una parte de la Humanidad aún es similar a  aquélla. Solo hemos de girar la cabeza para comprobar cómo los derechos de las mujeres siguen sojuzgados en algunos lugares de nuestro mundo de hoy, no menos que en la Europa del siglo XIII.  Que, desgraciadamente, muchas Blancas siguen sufriendo en nuestro planeta por su ansia de saber, de progresar, de igualdad.

Pero “La Sanadora” tiene más, muchas más cosas. Es un homenaje al amor. Porque es éste el  armazón sobre el que se edifica la trama. Amor entre jóvenes, amor entre padres e hijos, amor puro como expresión de la más excelsa de las relaciones humanas, amor entre hermanos… Y el amor muestra sus infinitas facetas en el libro: aparece ilusionante y arrebatador entre los jóvenes amantes, se transmuta en  generoso y desprendido entre padres e hijos, se muestra siempre gratificante, e incluso a veces obsesivo y perverso…


Toñi Gago consigue con “La Sanadora” algo difícil de equilibrar. Nos entretiene y nos enseña. En sus páginas los lectores adquirimos conceptos históricos que asimilamos con la facilidad de las historias bien contadas, impregnadas de afectividad e identificación  con los personajes.  Así, nos resulta fácil hacernos una idea de la historia de los Cátaros,  acompañar la andadura de los Templarios, o revivir las sinrazones de la Inquisición.  Y ésa es la manera de hacerlo, con sencillez, sin renunciar al rigor histórico, pero alejándose de la excesiva erudición. 


Resulta enternecedor leer las pequeñas historias con la que está construida “La Sanadora”. Porque rezuman candor y se erigen en un fresco en el que se refleja una apuesta vital. Porque  sobre un fondo de insensibilidad, de rancias e inamovibles tradiciones se alzan los personajes pertrechados -por todo bagaje- de su rebeldía.   
Una historia mil veces sucedida a lo largo de la andadura de la Humanidad, protagonizada por esos seres singulares de los que debemos sentirnos orgullosos como especie, y gracias a los que hoy hemos avanzado, con nuestras luces y nuestras sombras. Se me ocurren muchos ejemplos, pero quizá Blanca Felié, nuestra Blanca, sea la Teresa de Calcuta del siglo XIII, o la Maríe Curie o el Mahatma Gandhi, o quizá el bueno de Martin Luther King… o tal vez incluso, ese tal Jesucristo que vivió en Palestina, hace unos dos mil años y que predicó el amor y la igualdad, aunque, tal vez, su mensaje se haya distorsionado un tanto con el paso del tiempo…


Y ahora os invito a leer la Sanadora, con la certeza de que hallaréis emociones en sus páginas, entre las que acompañaréis a una mujer en su epopéyica lucha por reivindicar algo tan básico pero tan difícil de conseguir, incluso hoy: su derecho a servir con su saber.

                                   
Y ésta fué mi presentación...

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Buenas tardes


Y muchas gracias a todos, por haber encontrado un hueco en vuestro tiempo para acompañarme en este acto de presentación.

Quiero dar las gracias también a la editorial ECU, que ha hecho posible que pueda compartir con vosotros las páginas de mi primera novela.

Y a Inmaculada y a Juan Carlos, por la amable presentación que le han hecho al libro.
……..
Todos tenemos un periodo de la historia con el que nos sentimos más identificados, el mío… es el Medievo, siempre me ha gustado leer historias de aquella lejana época de  fábulas, leyendas, mitos y superstición.

Hace poco más de un año decidí trasladar al papel una pequeña historia que había surgido en mi imaginación, y que por supuesto… transcurría en la época medieval.

Cuando empecé a escribirla, pensé que se quedaría en el relato de la vida de Blanca, una mujer diferente nacida en una época difícil.  

Pero conforme llenaba las páginas,  la historia iba tomando forma y los personajes surgían con vida propia, y todos ellos reclamaban mi atención.

Cada uno quería contar como, de una forma u otra, había influido en la vida de Blanca.

Y me hablaban de su pasado…  y de su presente…, me confesaban sus sentimientos… sus miedos… y sus secretos. Me narraban sus experiencias, me recordaban hechos sucedidos por aquellos años y… me relataban bonitas leyendas.

Cada uno de los personajes se fue haciendo importante en la historia, porque aportaba un granito de arena en el devenir de la vida de Blanca, que nace en una época en la que la mujer sólo tiene dos fines, servir al hombre y procrear.

Una época en la que la cultura está en manos de la iglesia y la vida social en manos del hombre.

Una época en la que la mujer es considerada inferior en todos los aspectos.

Este, es el escenario en el que le toca vivir a Blanca, que tiene la suerte de rodearse de personas que la valoran y la ayudan, creando a su alrededor condiciones favorables. Y… aún así, a pesar de toda la ayuda que recibe de las personas que la estiman… los obstáculos que tiene que salvar para conseguir su propósito llegan a ser, a veces, insuperables.
  
A lo largo de las páginas del libro, Blanca va haciendo frente, una a una, a todas las limitaciones y a todas las trabas que se le van presentando, y con su optimismo y su perseverancia, poco a poco, va abriéndose paso en un mundo que estaba prohibido para la mujer.
                           …………………….
He disfrutado con la escritura de cada una de las páginas de este libro, y también he aprendido mucho, ya que he tenido buscar documentación sobre los diferentes aspectos de la vida de la época y sobre algunos hechos históricos que acontecieron en los años en los que transcurre la narración.

He intentado unir la vida de los personajes imaginarios a la de otros que realmente existieron, entrelazando sus historias.

Y he incluido algunos relatos y leyendas curiosas para hacer más entretenida la  lectura .

Y ya solo me queda deciros que espero  que disfrutéis leyendo “La Sanadora”, tanto  como yo he disfrutado escribiéndola.


 
 Fué muy importante para mí ese día, y... próximamente la historia se repetirá...


Se puede adquirir en "la casa del libro", "el corte ingles" o en vuestra libreria habitual:  LA SANADORA de Toñi Gago - Editorial Club Universitario - ISBN: 9788499481159
 


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